marcelo raitelli

#Egresados Entrevista a Marcelo Raitelli

Marcelo Raitelli estudió Cocina y Pastelería en nuestra Escuela. Pasó por distintos puestos y restaurantes y hace unos años dejó “los fuegos, las chaquetas, los cuchillos” para enfocarse en el área administrativa y de gerenciamiento.

En esta nota nos comparte su experiencia con un mensaje valioso: la infinidad de posibilidades de desarrollo profesional que brinda el área gastronómica.

EP: Contanos sobre tu experiencia de trabajo de estos años.

MR: Yo comencé estudiando Gastronomía en Patagónica, hice las dos carreras, de Cocinero y Pastelero, y mi primer trabajo fue como pasante en la Escuela haciendo mise en place. Mientras estudiaba tuve la posibilidad de empezar a trabajar por intermedio de la Escuela en varios salones de eventos, servicios de caterings y restaurantes en Tucumán. 

Al poquito tiempo de recibirme me salió una propuesta laboral y yo siempre supe que quería salir y seguir conociendo, seguir capacitandome. Considero que cualquier escuela o instituto te da las bases pero después depende de cada uno. Así que me fui para el sur, para la Patagonia.

Empecé trabajando en Calafate en el año 2007, en un hotel frente al glaciar Perito Moreno,  como ayudante de la plaza de entradas, pasé por distintas plazas y luego me fui a la parte de Panadería y Pastelería donde llegué a ser jefe. Esta empresa brindaba mucha capacitación tanto en el hotel como en otros lugares, y considero que también es muy importante el contacto que uno tiene con otros compañeros que vienen de distintas zonas con distintas experiencias, productos, herramientas…

Luego estuve trabajando en otro hotel de la zona como Sous Chef y como Chef Ejecutivo. Esta empresa también nos brindaba mucha capacitación. 

En Calafate pude adquirir mucha experiencia y desarrollarme profesionalmente, y fue ahí donde conocí al propietario de una empresa de turismo Kosher, para judíos ortodoxos, con quién empecé a trabajar.

La empresa tiene sedes en Sudáfrica, Israel y Estados Unidos, lo cual me llevó a viajar por muchos lugares, por todo el mundo, durante tres años: por Sudáfrica, toda África, Perú, Ecuador, Galápagos, Australia, Nueva Zelanda, toda Argentina, India y muchos más. Yo empecé a hacer esto porque necesitaban una persona que se encargue de alimentos y bebidas, así como de planear la logística, con todo lo que implica el servicio Kosher, porque no todos los hoteles del mundo tienen este servicio entonces nuestro desafío era desarrollarlo.

Ahí aprendí muchísimo y también pude conocer personas, lugares, productos, técnicas, especias, verduras y frutas de los distintos lugares a los que íbamos.

En Calafate después de eso tuve mi propio restaurante durante un año y medio y después, por otra propuesta laboral, decidí dejar la Patagonia y me vine a Buenos Aires.

Lo bueno que tiene esta profesión es que no sólo es cocinar, picar, estar en los fuegos y demás, sino que depende de lo que quiera cada uno, a lo que apunte cada uno y cuán ambicioso seas en el buen sentido de querer lograr y crecer en esto.

Siempre me gustó toda la parte de organización, la parte administrativa, y gracias a la experiencia que adquirí en cuanto a logística y planificación, me surgió la posibilidad de trabajar en el hotel Marriott Buenos Aires, dentro de la cadena hotelera más grande del mundo con más de 7000 hoteles a nivel mundial.

Ahora me estoy desempeñando como Gerente de alimentos, bebidas y banquetes de todo el hotel. Estoy a cargo de toda la parte gastronómica, ya sea el lobby bar, el bar, el grab and go, los restaurantes y 22 salones de eventos que tiene el hotel, estos con capacidad para 5000 asistentes.

Así que ya hace unos tres años dejé un poco los fuegos, las chaquetas, los cuchillos y me dediqué más a la parte administrativa, de planificación y al gerenciamiento de este sector.  Yo creo que esta profesión depende de lo que cada uno quiera, busque y de cuáles sean sus objetivos.

EP: ¿Cuál dirías que es el mayor aprendizaje que te dio la profesión?

MR: El mayor aprendizaje en la profesión yo creo que es el esfuerzo. Yo aprendí mucho en base al esfuerzo, empecé siendo pasante en la Escuela en la que estudiaba y no es que fue fácil. También dejar tu ciudad y tu familia es un esfuerzo gigante pero es por el desarrollo profesional que cada uno quiere. 

Es un esfuerzo que implica mucho tiempo, estar lejos de todos, adaptarse a horarios que no son los más convenientes… ese es el aprendizaje que me dejó y que me sigue dejando la profesión.

EP: ¿Cómo recordás tus años de estudiante en Patagónica?

MR: Mis años de estudiante en Patagónica la verdad que los recuerdo con mucha alegría porque fue una etapa que me marcó para bien, fue un antes y un después porque tuve la suerte de conocer primero a los docentes, que fueron increíbles, fue increíble todo lo que me enseñaron, todo lo que adquirí. La base que te da la Escuela Patagónica es increíble. Y también por conocer a mis compañeros. 

Recuerdo pasarla muy bien, esperar el día y la hora para ir a la clase y poder aprovechar todo… Lo recuerdo con mucha alegría. 

Me acuerdo que los profes eran geniales, muy divertidos y buena onda, pero también muy estrictos. Con buena onda y alegría pero sin perder la línea en cuanto a la formación.

EP: ¿Qué le dirías a alguien que está pensando en estudiar gastronomía o recién empieza su formación?

MR: Depende, hay muchos que quizás quieren estudiar gastronomía por hobby y otros porque quieren trabajar de esto, vivir de esto. En ambos casos, que lo disfruten. El que lo hace por hobby está buenísimo, es una gran elección y es un gran complemento adquirir estos conocimientos. Y el que se va a dedicar a pleno a esto, que va a hacer de esto su estilo y su ritmo de vida, que le ponga mucho esfuerzo, que le ponga mucha buena onda. 

A veces la profesión o el rubro requiere mucho de la parte física, es una profesión que nos demanda mucho pero a su vez es muy gratificante porque no cualquiera tiene la vocación de servicio que implican la gastronomía y la hospitalidad.

Y creo que lo importante es transmitir esto de que pueden no sólo quedarse en una cocina sino que el rubro te puede llevar para otros lados.

Cuando empecé a estudiar no me imaginaba que iba a adquirir mucha experiencia en la gastronomía judía, que iba a tener mi propio restaurante y que iba a ser gerente de alimentos y bebidas de un hotel, la vida me fue llevando por este camino y creo que lo bueno que tiene este rubro es la infinidad de posibilidades para desarrollarte profesionalmente. 

Leave a Comment